La sal es un mineral higroscópico, lo que significa que atrae de forma natural la humedad del ambiente. Si la humedad de la habitación es elevada o la lámpara pasa mucho tiempo apagada, la sal acumula agua en su superficie y puede parecer que gotea.
Solución: Mantén tu lámpara encendida durante varias horas al día. El calor de la bombilla o la vela mantendrá la sal seca y evaporará la humedad acumulada. Si vas a estar fuera de casa varios días, cúbrela con una bolsa de plástico.
Nunca sumerjas ni laves una pieza de sal bajo el grifo o en agua, ya que el mineral se disolvería. Para limpiarla, desconéctala (en caso de ser eléctrica), pasa un paño suave ligeramente humedecido para retirar el polvo y sécala de inmediato con un paño seco.
Los lugares más recomendados son:
En el dormitorio: Sobre la mesita de noche para favorecer el descanso profundo.
En el salón o sala de estar: Cerca de la televisión, router o zonas de descanso.
En el escritorio de trabajo: Junto al ordenador para mitigar la radiación electromagnética.
En la entrada o recibidor: Para purificar la energía que entra del exterior.
No hay límite de tiempo. De hecho, cuanto más tiempo permanezca encendida, más constante será la emisión de calor, la evaporación de humedad y la liberación de iones negativos. Además, las bombillas y LEDs de bajo consumo garantizan un gasto energético mínimo.
No. Al tratarse de minerales 100% naturales extraídos de la tierra y cortados de forma artesanal, cada pieza es totalmente única e irrepetible. Las vetas, matices de color (desde naranja claro hasta rosado intenso) e inclusiones internas varían en cada producto, lo que garantiza que tendrás una joya natural exclusiva en tu hogar.